Soy un espejo,
Brillante
como Diamante, reflejo de los Oscuro,
silente de los pecados,
alma dura
y poderosa,
sin cobardÃa a la inocencia,
belleza efÃmera,
cautivante de lo sensual,
amante de aquél recuerdo,
y no logro mostrarte,
sólo veo de noche,
en dónde mi alma
aferrada a aquél marco,
que sujeta
mis deseos,
y el aire
lleva a lo lejos mis llantos,
quizás buscándola,
quizás matándola,
y la felicidad
no existe,
sólo deseo tener tu cuerpo
y llevarte hasta la gloria,
que sé la buscas,
asà como mi simple sentir,
que dicta tu nombre,
cada noche,
será que nacà antes,
antes de tus caprichos,
antes de ser mujer,
antes de verte…
Este poema pertenece al Libro Poemas de Puño y Sangre II.


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