¿Entiendes por
qué escribo?
Y el lucero
declara mi Soledad,
patán soberbio...
Otoño insólito,
bondad del abandonado,
¿Aún no entiendes por qué vivo embriagado?
Golosina de mi
fortuna,
suerte de insuficiencia,
me mudo a un ángel extravagante,
de un coma constante,
y mi remo continúa escribiendo...
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