Terror,
angustia,
tristeza,
son solo algunos infames sentimientos
que circulan dominantemente,
mi agudo y frágil
corazón encerrado en un espejo.
Lleno de lluvia
amarga,
y no sé remediar nada,
paralizado en un mundo inerte,
deseo que me salves,
con la ternura que deseo.
Las ordenes
que conducen mi vida,
están dictadas,
y la posesión es absoluta,
donde no hay luz.
Los golpes que
recibo,
ya no duelen,
nada me afecta,
una desgracia,
sería brillante,
para detener este holocausto,
sin salida...


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