Alberto Rubio Riesco (1928-2002)

 Biografia de Alberto Rubio Riesco


Dos obras bastaron para que Alberto Rubio dejara su marca en la poesía chilena. La originalidad de su ópera prima asombró a los críticos, quienes lo calificaron como una "joven promesa". Sin embargo, pasaron 35 años antes de que este juez de profesión publicara su segundo y último poemario.

... Pero de pronto los poemas empezaron a actuar por su cuenta y,
antes que lo advirtiese, el libro estaba formado
Alberto Rubio

"Para mí escribir es una aventura personal, un tanteo incesante en la búsqueda de logros auténticos". Alberto Rubio fue una de las voces poéticas más destacadas de la Generación Literaria de 1950. Sin embargo, se mantuvo lejano a los epicentros bohemios que reunían a los escritores de su generación -Enrique Lihn, Miguel Arteche, Jorge Teillier, José Donoso, Efraín Barquero, Oscar Hahn, entre otros-, y su poesía surgió en completa diferencia con sus compañeros de letras. Cercano a la poesía española de los años veinte, con un lenguaje excéntrico, a veces musical, lúdico y referido a la tierra, una mezcla imprecisa entre modernidad y tradición. Para una parte de la crítica nacional, los poemas de Rubio reflejan influencias de Miguel Hernández, César Vallejo y Nicanor Parra, ya que recogen elementos populares con gran originalidad y están escritos en un lenguaje sencillo que no disminuye el profundo contenido de los versos.

En 1952, a los 24 años, publicó La greda vasija, su primer libro de poemas; provocando una gran impresión en el circuito literario de la época, por lo inédito de su lírica. Con un tiraje de 400 ejemplares, este poemario lo convirtió en uno de los poetas más leídos y le valió ser reconocido como "joven promesa" de la poesía chilena. Mario Rodríguez, quien reeditó este volumen en el año 2002, dice: "Era tan exéntrico, tan atípico, tan poco habitual que creemos se emparenta con la poesía española, con autores como Miguel Hernández. El juega con el vocabulario, emplea ciertos términos que suenan arcaicos, como de castellano antiguo, o al menos no del castellano moderno". Luis Sánchez Latorre (Filebo) dice respecto a los poemas de este libro: "Los poemas de Alberto Rubio tienen una nitidez casi infantil. Diría que las figuras poéticas que logra no tienen parangón en la literatura chilena".

Después de treinta y cinco años de silencio, en 1987, publicó Trances, su segundo poemario. La crítica especializada destacó que los poemas de este volumen estaban cruzados por el humor negro, de resonancias quevedianas; una serenidad firme, de estirpe estoica más que cristiana; y la presencia del dolor trascendido por la belleza. Desde el punto de vista métrico, los versos endecasílabos de este libro están agrupados en sonetos y otras formas tradicionales, pero abordan temas de la cotidaneidad del poeta.

En 1995 obtuvo el Premio de Poesía Eduardo Anguita, patrocinado por la Editorial Universitaria. El jurado estuvo integrado por Lucía Invernizzi, decano de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile; Carmen Foxley, profesora de literatura de la Universidad de Chile; Gonzalo Rojas, como Premio Nacional de Literatura; Claudio Anguita, en representación del rector de la Universidad de Chile; y Armando Uribe, como miembro de la Academia Chilena de la Lengua.

Alberto Rubio mantuvo siempre una personalidad discreta, pero su creación poética enriqueció la literatura nacional. Murió en el año 2002.

Fuente: https://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-3277.html

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