Armando Rubio Huidobro (1955-1980)

 Biografia de Armando Rubio Huidobro


Pese a que la vida de esta joven promesa de la poesía nacional se vio truncada prematuramente, su breve obra dejó una honda impresión en el medio literario nacional. Dispersa en diversas publicaciones, su producción fue reunida en el libro Ciudadano (1983) por su padre, también poeta.

Soy un oscuro ciudadano
abandonado en medio de las calles
por el cuchillo sin pan del mediodía,
despojado y marchito
como el reloj de las iglesias,
sin otro oficio que vagar entre disfraces

El poeta Armando Rubio Huidobro es una figura simbólica entre los poetas chilenos de los años ochenta, generación de la cual fue considerado como una de las mayores promesas. Sin embargo su vida se truncó repentina y absurdamente a los veinticinco años. No obstante su fugaz existencia, alcanzó a dejar una honda impresión, tanto entre sus pares, como en la crítica especializada.

Armando Rubio perteneció a una familia ligada a la literatura, su padre fue el poeta Alberto Rubio. A los nueve años escribió sus primeros poemas, siguiendo el modelo de Gabriela Mistral y a los quince, sus primeros cuentos, inspirados en autores como Pío Baroja, Anton Chejov, William Saroyan y Knut Hamsun.

Sus poemas, que con el tiempo adquirieron una marcada influencia de César Vallejo, fueron publicados hacia fines de la década del setenta en revistas como Atenea, Andrés Bello y La Bicicleta, y en las antologías juveniles Ganymedes/6 y Poesía para el camino, de la Unión de Escritores Jóvenes, agrupación que él mismo contribuyó a formar en 1974. Cuentos suyos, como "El Partido de basketball" y "La cabeza", aparecieron en la revista Andrés Bello en junio de 1978.

Estudió Periodismo en la Universidad de Chile, mientras continuaba con su producción literaria en forma paralela. En 1978 integró el taller "Altazor", a cargo del poeta y Premio Nacional de Literatura Miguel Arteche y ese mismo año su poesía fue premiada en un concurso literario organizado por la Agrupación Cultural Universitaria. Al año siguiente algunos de sus poemas fueron galardonados en un certamen de poesía y cuento infantil para autores adultos, organizado por la Secretaría de Relaciones Culturales de Gobierno.

Su trágica muerte se produjo el 6 de diciembre de 1980, en circunstancias nunca del todo aclaradas, tras una fiesta celebrada después de un recital poético. Rubio estaba a punto de terminar sus estudios de periodismo, carrera en la que se desempeñó satisfactoriamente. El también periodista André Jouffé escribió pocos días después de la muerte de Armando Rubio que "si todos los periodistas fueran como él, los titulares serían poesía. Las noticias versos de amor, ternura y angustia, las fotos verdaderas fuentes de imaginación creativa y, hasta el folio, una tenue melodía".

Su muerte produjo una auténtica conmoción entre los escritores chilenos. Jorge Teillier, en una nota aparecida en El Mercurio el 13 de diciembre de 1980, una semana después de la tragedia, comparó al joven poeta con un ángel protector: "La llama viva que era Armando se encenderá cada vez que lo recordemos o leamos quienes tuvimos el privilegio de ser sus amigos en su breve tránsito terrestre". Años más tarde escribió también un poema en su memoria.

La poesía de Armando Rubio, dispersa en distintas publicaciones, fue reunida y prologada por su padre, en el libro Ciudadano publicado en 1983, obra que recibió el Premio Municipal de Poesía en 1984 y el elogio unánime de la crítica. 

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