Biografia de Carlos de Rokha
Descendiente de poetas, Carlos de Rokha renovó la lÃrica chilena pese a publicar apenas cuatro libros. Su temprana desaparición apagó una producción colmada de imágenes surrealistas y evocadoras.
Nacido en una familia de poetas y artistas marcados por un sino trágico, Carlos de Rokha transitó por la vida de manera tan alucinada como su poesÃa. De muerte imprevista, sólo alcanzó a llegar a los 42 años de vida, pero aún asà sus versos recorrieron algunos de los caminos más profundos y promisorios de la poesÃa chilena.
Sus textos, empapados de surrealismo y poblados de imágenes visonarias, no dejaron indiferentes a crÃticos y poetas, encontrando prontamente un sitio en el ambiente literario y artÃstico de los años 40 y 50, escenario en el cual compartió con Enrique Lihn, Mahfud Massis -quien fue marido de su hermana, la pintora Lukó de Rokha- y con el grupo La Mandrágora, en el cual, aún siendo bastante más joven que sus miembros fundadores, llegó a participar tangencialmente.
Hijo de los poetas Pablo y Winett de Rokha, Carlos vivió la poesÃa a la manera de Jean Arthur Rimbaud, de quien era un entusiasta seguidor, y ha sido situado por más de un crÃtico en la llamada Generación Literaria de 1938, a pesar de su juventud y de las distancias estilÃsticas y de contenido que con ella mantiene.
El carácter de su poesÃa, asà como el aura de "poeta maldito" que siempre le rodeó y que se vio reforzada luego de su muerte, han dado pie a numerosos comentarios de prensa y notas crÃticas, a lo que se suma un reciente redescubrimiento de su obra por parte de las nuevas generaciones de poetas.
Poseedor de una poesÃa que, al decir del crÃtico Ignacio Valente, "se mueve en cÃrculos de encantamiento, en la más pura magia de la infancia", Carlos de Rokha renovó la lÃrica chilena con su obra, vinculándose con la más pura tradición creadora, de lo cual dan cuenta sus cuatro libros publicados: Cántico profético al Primer Mundo (1944), El orden visible (1956), Memorial y llaves (1964) y Pavana del gallo y el arlequÃn (1967). Tanto Memorial y llaves como Pavana del gallo y el arlequÃn fueron galardonados con el primer premio de los Juegos Municipales Gabriela Mistral de la Municipalidad de Santiago, el primero en 1961 y el segundo un año después.
En torno a su muerte, ocurrida en septiembre de 1962, circulan diversas versiones, siendo las más frecuentes las que indican que Carlos de Rokha se habrÃa suicidado o que habrÃa fallecido producto de una sobredosis involuntaria de medicamentos.
De Rokha, que residió un largo perÃodo en Argentina, participó activamente de los proyectos poéticos de su padre, siendo redactor de la revista Multitud que éste dirigÃa y en cuya editorial publicó su poemario El orden visible.
Su temprana partida fue un duro golpe para el ambiente literario nacional, en el cual contaba con grandes amigos, como los poetas Teófilo Cid, Jorge Teillier y el mismo Enrique Lihn, quien escribió "ElegÃa a Carlos de Rokha", incluido en su libro La pieza oscura. Y fue también una enorme pérdida para la poesÃa chilena, que se quedó sin Carlos de Rokha cuando éste entraba en plena madurez creativa.
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