Biografia de David Rosenmann-Taub
Autor de una obra compleja y, para muchos, hermética, fue considerado tempranamente como una promesa de las letras nacionales. Su trabajo poético no busca la complacencia fácil del lector, sino que se aventura a "extraer las posibilidades más secretas del lenguaje".
Para David Rosenmann-Taub la poesÃa no era solo un fenómeno escrito, sino sobre todo una manifestación oral, que supone un trabajo riguroso con el lenguaje, el ritmo y la sonoridad: "No puedo entender un poema que no tenga su partitura, porque la sustancia rÃtmica es esencial para el contexto: todo es ritmo. PoesÃa es un fenómeno rÃtmico-lingüÃstico" (Tapia, Patricio. "Contra la improvisación". El Mercurio. 20 de noviembre de 2005, p. E 5).
Hijo de padres polacos y hermano de Mauricio Rosenmann-Taub (1932-2021) y Eva Rosenmann Taub (1924-1999), ambos poetas, nació en Santiago el 3 de mayo de 1927. Su padre polÃglota le fomentó el gusto por la literatura, mientras que su madre pianista lo introdujo en la práctica musical, que desarrolló más tarde con distintos maestros.
Tildado por algunos como "genio", su proyecto poético se comenzó a gestar tempranamente: su primer libro Opus Uno -todavÃa inédito- termina con el poema "El Adolescente", escrito a los 14 años. Este último fue publicado en la revista Caballo de Fuego en el año 1945.
Estudió en el Colegio Europeo y en el Liceo de Aplicación y, posteriormente, cursó estudios de PedagogÃa en Castellano en la Universidad de Chile. El primer tomo de Cortejo y epinicio (1949), su primer libro editado, fue escrito durante sus años escolares. Este opúsculo lo reveló como una promesa de las letras nacionales, al hacerlo merecedor del Premio Municipal de Santiago en 1951. Ese mismo año publicó Los surcos inundados (1951) y recibió el Premio Nacional de PoesÃa de la Universidad de Concepción por el libro inédito El regazo luminoso. En 1952 publicó La enredadera del júbilo (1952) y, diez años más tarde, Cuaderno de poesÃa (1962). Aunque continuó escribiendo incesantemente, desapareció por algunos años del mundo editorial.
En 1975 viajó a Argentina, donde conoció a Victoria Ocampo: "Pensé que la persona que mejor me podÃa informar, si Buenos Aires me convenÃa, era Victoria Ocampo, la personalidad argentina que yo respetaba más. Fui a verla. Se entusiasmó con El cielo en la fuente que, más tarde, edité en Buenos Aires en 1977. Ella me dijo: 'Éste no es lugar para usted. Usted va a provocar mucha envidia. Y el arma más poderosa de los envidiosos es el silencio: el ataque del silencio. Cuando usted publique libros, llévelos a La Nación y verá que no le van a querer publicar nada, ni una nota crÃtica, ni siquiera el recibo de sus libros. Escúcheme, porque se lo está diciendo una verdadera argentina'" (Ortiz, Lautaro. "David Rosenmann-Taub: Apartado de todo, lejos del mundo", recuperado de www.poesia.com).
En 1976 fue becado por la Oriental Studies Foundation para dictar conferencias en Nueva York sobre su poesÃa y la obra de Juan de la Cruz, Juana Inés de la Cruz, Claude Monet, Johannes Vermeer, Ludwig van Beethoven, Maurice Ravel e Isaac Albéniz, entre otros.
Entre 1976 y 1978 publicó en Buenos Aires varios volúmenes: Los despojos del sol: Ananda primera (1976), El cielo en la fuente (1977), Los despojos del sol: Ananda segunda (1978) y la segunda edición del tomo primero de Cortejo y epinicio (1978). Desde 1985 residió en Estados Unidos, paÃs en el que falleció el 11 de julio de 2023, a los 96 años (Lennon, Maureen. "El legado de David Rosenmann-Taub". El Mercurio. Santiago, 12 de agosto de 2023, p. A6).
El año 2002 la Editorial LOM comenzó a publicar en Chile la obra de Rosenmann-Taub: Cortejo y Epinicio (2002), El Mensajero (2003), El Cielo en la fuente/ La Mañana eterna (2004), PaÃs Más Allá (2004), PoesiectomÃa (2005), Los despojos del sol. Anandas primera y segunda (2006) y Auge (2007).
Su poesÃa -en la que afirmó haber plasmado su experiencia- ha sido considerada hermética y difÃcil. Sin embargo, Armando Uribe Arce señaló en 1998 que Rosenmann-Taub era el "poeta vivo más importante y profundo de toda la lengua castellana" (Uribe, Armando. "El mayor poeta". El Mercurio. 27 de septiembre, de 1998, p. E3).
Según su visión de la escritura, Rosenmann-Taub expresó su fidelidad con su trabajo poético antes que con la oportunidad de llegar a un público más amplio: "Creo que el arte demanda tanto del artista que no hay tiempo para pensar en lectores. Y pensar en lectores es venderse. O sea, traicionarse. Quiero ser, siempre, yo el lector que apruebe, como algo necesario, lo que escribo. Yo repetirÃa la frase de Paul Valéry: 'Prefiero, en lugar de muchos lectores, un lector que me lea muchas veces'" (Ortiz, Lautaro: "David Rosenmann-Taub: Apartado de todo, lejos del mundo", recuperado de www.poesia.com).
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