El sabor de la nada, probablemente uno de los poemas de Charles Baudelaire más destacados de aquella colección, analiza los efectos destructivos del tiempo, la lenta pero implacable muerte de la esperanza, del placer, la sensación de que estamos en una caÃda irreversible hacia la nada.
Este gran poema de Charles Baudelaire nos invita a olvidar las viejas formas de salvación, es decir, de liberación y escape del mundo, como la belleza, el amor, el arte, e introducirnos inmediatamente en una dimensión donde lo cotidiano se transforma en repetición, en tedio, en insoportable hastÃo.
El sabor de la nada
Le Goût du néant, Charles Baudelaire (1821-1867)
EspÃritu melancólico, en otra época enamorado de la lucha,
La Esperanza, cuya espuela agitaba tu ardor,
No quiere más montarte. Acuéstate sin pudor,
Viejo caballo cuyos cascos tropiezan en cada obstáculo.
ResÃgnate, corazón mÃo; duerme tu sueño de ignorante.
EspÃritu vencido, ¡estropeado! Para ti, viejo merodeador,
El amor ya no tiene sabor, no más que la disputa,
¡Adiós, entonces, cantos del cobre y suspiros de la flauta!
¡Placeres, no tentéis más un corazón sombrÃo y embustero!
¡La adorable primavera ha perdido su perfume!
Y el Tiempo me traga minuto tras minuto,
Como la nieve inmensa a un cadáver tieso;
Yo contemplo desde lo alto el globo perfecto
Y no busco más el abrigo de una choza.
Avalancha, ¿me llevarás contigo en tu caÃda?
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