Israfel (Israfel) es un poema maldito del escritor norteamericano Edgar Allan Poe (1809-1849), publicado originalmente en la antologÃa de 1831: Poemas de Edgar A. Poe (Poems of Edgar A. Poe), y luego reeditado en agosto de 1836 para la revista: Southern Literary Messenger, y luego reeditado en la antologÃa de 1850: Poemas (Poems).
En la introducción al poema, E.A. Poe sostiene que Israfel es en realidad un ángel que aparece mencionado en el Corán, cuyo corazón palpita al ritmo de invisibles laúdes y dueño de la voz más dulce de todas las criaturas creadas.
El canto de Israfel es tan poderoso que aquieta a las estrellas; en cierta forma, su música conquista y ordena el cosmos, algo asà como un reflejo amplificado del poeta mortal, cuyo universo está delimitado por las reglas de su propia música, es decir, su obra.
En definitiva, Israfel representa el ideal de la poesÃa.
A pesar de las advertencias de E.A. Poe, Israfel no es directamente mencionado en el Corán. Sin embargo, aquellas páginas insisten en describir a un ángel a quien no se nombra, portador de trompetas victoriosas y que muchos identifican como el Israfel al que se referÃa Edgar Allan Poe.
Este ángel posee las mismas cualidades musicales del Israfel de Edgar Allan Poe, incluso mayores, ya que allà se menciona que su música puede enmudecer al universo entero.
Israfel posee el poder para callar el murmullo de las estrellas. Sin embargo, E.A. Poe ejecuta sobre el final del poema un razonamiento que podrÃa derribar por completo la reputación del ángel.
Edgar Allan Poe especula que si Israfel debiese interpretar su música con instrumentos fÃsicos, es decir, cantar lo imposible dentro de lo posible, lo eterno dentro de lo perecedero, su arte no serÃa mejor que el de los grandes poetas mortales; mientras que él, si tuviese la ocasión de echar mano sobre las cuerdas celestiales de Israfel, podrÃa cantar como ningún ángel las delicadas certezas que vibran en el corazón de los poetas, atados a una realidad que sólo permite minúsculos atisbos de lo eterno.
Podemos pensar a Israfel como un desafÃo abierto de E.A. Poe a las potencias angélicas, es decir, como un desafÃo entre el hombre y lo mortal contra lo angelical y lo imperecedero, entre la perfección del cielo y la imperfección humana para producir algo hermoso dentro de un mundo sombrÃo y material.
SerÃa aventurado dar el resultado de una competencia de poesÃa entre ángeles y seres humanos, pero sin lugar a dudas E.A. Poe serÃa uno de nuestros más dignos y exquisitos representantes.
En este contexto, Israfel se asemeja filosóficamente a otro de los grandes poemas musicales por excelencia: Kubla Khan (Kubla Khan), de Samuel Coleridge, obra inconclusa que le fue sugerida por un enigmático sueño.
La historia del ángel Israfel surgió en el desierto. Su nombre significa «el ardiente», en clara referencia al fuego devastador de su música.
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