La balada de la cárcel de Reading

Balada de la cárcel de Reading (The Ballad of the Reading Gaol) es un poema maldito del escritor irlandés Oscar Wilde (1854-1900), publicado en 1898 bajo el título: C.3.3.; cuyo significado es Edificio C, Piso 3, Celda 3.

La balada de la cárcel de Reading fue compuesto en 1897, en Francia, meses después de que Oscar Wilde fuese liberado de la cárcel de Reading, donde fue recluido durante dos años tras ser hallado culpable de los cargos de homosexualidad y escándalo público debido a su relación con lord Alfred Douglas.

Durante su estadía en la cárcel de Reading, Oscar Wilde entabló una relación cordial con Charles Thomas Wooldridge, sentenciado a la horca por haber degollado a su esposa con una navaja. La balada de la cárcel de Reading relata la ejecución de Wooldridge; pero también lo utiliza como un símbolo de las humillaciones que todos los hombres privados de la libertad deben sufrir.

En cierta forma, La balada de la cárcel de Reading, uno de los más importantes poemas de amor de Oscar Wilde, desliza la sospecha de que todos somos culpables de algo, especialmente los que se consideran a sí mismos inocentes de todo crimen, quienes suelen cometer uno de los más atroces de todos: la falta de misericordia.

Tratándose de un poema muy extenso a continuación compartiremos solo un breve fragmento de la Balada de la cárcel de Reading, además de La muerte en vida (The Living Death), otro extracto igualmente interesante.


La balada de la cárcel de Reading

The Ballad of Reading Gaol; Oscar Wilde (1854-1900)

Todos los hombres matan aquello que aman,
—que esto sea oído por todos— Unos con una mirada de odio,
Otros con una palabra halagadora;
El cobarde mata con un beso,
El valiente con la espada.

Unos matan su amor cuando son jóvenes,
Otros cuando ya son viejos,
Unos lo ahogan con las manos de la lujuria,
Otros con las manos del oro;
Los más piadosos usan el cuchillo,
Porque rápido se enfrían los muertos.

Algunos aman poco, otros demasiado,
Unos venden y otros compran;
Unos hacen lo que deben hacer con lágrimas,
Otros sin un sólo suspiro;
Porque todos los hombres matan aquello que aman,
Aunque no todos tengan que morir por ello.

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