La letanía de los siete besos

La letanía de los siete besos (The Litany of the Seven Kisses) es un poema de amor en prosa del escritor norteamericano Clark Ashton Smith (1893-1961), escrito en 1921 y publicado en la antología de 1922: Ébano y cristal (Ebony and Crystal).

La letanía de los siete besos, quizás uno de los poemas de Clark Ashton Smith más curiosos, se aleja considerablemente del horror cósmico para introducirse en un reino todavía más misterioso: el amor; en este caso a través de una meticulosa descripción de siete besos muy singulares.

Aquí podemos ver la gran admiración que sentía Clark Ashton Smith por los grandes poetas malditos del decadentismo, sobre todo por Charles Baudelaire y sus poemas en prosa. A su vez, La letanía de los siete besos no desprende la fragancia descolorida de sus primeros poemas simbolistas, que muchas veces fatigan con oscuras referencias de anticuario, sino que utiliza imágenes exquisitas con notable precisión y eficacia.


La letanía de los siete besos

The Litany of the Seven Kisses, Clark Ashton Smith (1893-1961)

I

Beso tus manos, tus manos, cuyos dedos son delicados y pálidos como los pétalos del loto blanco.

II

Beso tu cabello, que tiene el lustre de negras joyas, y es más oscuro que el Leteo, floreciendo a medianoche a través del sueño sin luna de tierras con fragancias de amapola.

III

Beso tu frente, que se asemeja a la luna creciente en un valle de cedros.

IV

Beso tus mejillas, donde persiste un leve rubor, como el reflejo de una rosa sostenida en una urna de alabastro.

V

Beso tus párpados, los comparo con las flores veteadas de púrpura y me cierro bajo la opresión de una noche presente, en una tierra donde los ocasos son tan brillantes como las llamas del ámbar ardiente.

VI

Beso tu garganta, cuya ardiente palidez es la del mármol calentado por el sol de otoño.

VII

Beso tu boca, que tiene el sabor y el perfume de las frutas humedecidas con el rocío de una fuente mágica, en el paraíso secreto que solo nosotros encontraremos; un paraíso donde los que vienen nunca más se irán, ya que sus aguas son las del Leteo, y su fruto es el del árbol de la Vida.

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