La tumba de Edgar Poe

La tumba de Edgar Poe (Le tombeau d'Edgar Poe) es un poema maldito del escritor francés Stéphane Mallarmé (1842-1898), publicado originalmente en la antología de 1888: Los poemas de Edgar Poe (Les Poèmes d’Edgar Poe) [donde Mallarmé tradujo al francés los 37 poemas de Edgar Allan Poe], y luego reeditado en la colección de 1914: Poemas (Poésies).

La tumba de Edgar Poe, uno de los mejores poemas de Stéphane Mallarmé, es un homenaje al escritor norteamericano Edgar Allan Poe, en clave simbolista, donde el poeta intenta reivindicar el genio del maestro de Baltimore a través de sutiles referencias a su obra:

Si nuestra idea no esculpe un bajorrelieve

para adornar la deslumbrante tumba de Poe,

que, como el bloque intacto de un cataclismo oscuro,

este granito al menos detenga eternamente

los negros vuelos de la Blasfemia esparcidos en el futuro.

Los «negros vuelos de la Blasfemia» solo puede referirse al poema de E.A. Poe: El cuervo (The Raven), como un epítome de su obra [ver: El significado oculto del «Cuervo» de E.A. Poe]. En sí mismo, el soneto de Stéphane Mallarmé se inscribe en la tradición francesa de los tombeaux [«tumbas»], una especie de obituario poético. Mallarmé escribió varios tombeaux, entre otros, para Charles Baudelaire, Paul Verlaine, Théophile Gautier y Edgar Allan Poe.

Stéphane Mallarmé, como Baudelaire, fue un influyente traductor francés de Edgar Allan Poe. Él mismo fue uno de los precursores del Simbolismo, lo cual dificulta enormemente la interpretación de La tumba de Edgar Poe; sin embargo, podemos especular que el poema expresa la ira del autor por las críticas absurdas que recibió la obra de E.A. Poe por parte de algunos críticos y la hostilidad que le dispensaron sus enemigos.

En resumen, La tumba de Edgar Poe de Stéphane Mallarmé es un elogio a Edgar Allan Poe, cuya obra amplió el arco de la belleza, incluyendo algunos aspectos mórbidos como parte esencial de nuestra experiencia como seres humanos [ver: E.A. Poe y la Locura como sublime forma de la inteligencia]. En este sentido, Stéphane Mallarmé continúa la visión propuesta por Charles Baudelaire: E.A. Poe fue un poeta maldito, torturado, aislado por su genio a una región de grandeza solitaria [ver: La misteriosa tumba de Edgar Allan Poe]


La tumba de Edgar Poe

Le tombeau d'Edgar Poe, Stéphane Mallarmé (1842-1898)

Solo transformado en sí mismo por la eternidad,
el Poeta despierta a su siglo con su espada desnuda
y descubre, espantado,
que en esa extraña voz no escuchó el canto triunfal de la Muerte.

Vió la hidra del vulgo con un vil paroxismo,
que en él la antigua lengua nació purificada,
creyendo que él mismo bebía esa magia encantada
en la onda vergonzosa de un oscuro exorcismo.

Tierra hostil y nube, ¡oh agravio!
si nuestra idea no esculpe un bajorrelieve
para adornar la deslumbrante tumba de Poe,
que, como el bloque intacto de un cataclismo oscuro,
este granito al menos detenga eternamente
los negros vuelos de la Blasfemia esparcidos en el futuro.

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