Sueños

Sueños (Dreams) es un poema maldito del escritor norteamericano Edgar Allan Poe (1809-1849), publicado en la antología de 1827: Tamerlán y otros poemas (Tamerlane and Other Poems).

Sueños, uno de los poemas de Edgar Allan Poe más exquisitos, no solo vindica el estado del sueño, sino que de hecho está escrito como si fuera un sueño, pasando de una emoción a otra, de un recuerdo a otro, de un estado de ánimo a otro, sin transiciones; como si se tratara de una forma controlada de la locura (ver: E.A. Poe y la Locura como sublime forma de la inteligencia).

En este contexto, Sueños es como un laberinto, pero uno que todos podemos reconocer en nosotros mismos. Indudablemente es uno de los poemas más sentimentales de Edgar Allan Poe. Ya el título nos dice algo de su contenido, que varía de verso en verso, como los cambios súbitos e impredecibles de los sueños.


Sueños

Dreams, Edgar Allan Poe (1809-1849)

¡Ojalá mi joven vida fuese un sueño duradero!
Y mi espíritu yaciera hasta que el rayo certero
De la eternidad presagiara el nuevo día.
¡Sí! Aunque el largo sueño fuese de agonía
Siempre sería mejor que estar despierto
Para quien tuvo, desde su nacimiento
En la frágil tierra, el corazón
Prisionero del caos de la pasión.

Mas si ese sueño persistiera eternamente,
Como mis viejos sueños infantiles
Solían persistir, si aquello ocurriese,
Sería absurdo esperar un milagro.
Pues he soñado que el sol resplandecía
En la bóveda estival, lleno de luz tardía,
Y que mi corazón vagaba
Por climas remotos y creados,
Junto a seres imaginarios, sólo pensados
Por mí, ¿qué más podría haber visto?.

Pero una vez, una única vez, y ya no lo olvidaré,
Aquel extraordinario momento, un poder o no sé qué,
Me hechizó, o quizás fue que el viento helado
Sopló de noche y al huir dejó marcado
Su rastro en mi espíritu, o quizás fue la Luna
Que brilló en mis sueños con particular fortuna,
O bien las estrellas, en cualquier caso,
El sueño fue como ese viento: dejémosle pasar.

Yo he sido feliz, aunque fuera en sueños.
Fui feliz, y los adoro: ¡Sueños!
Tanto por su colorido intenso
Que los oponen a lo real, y porque al ojo delirante
Ofrecen los tesoros más bellos y abundantes
Del paraíso y el amor, ¡y todos nuestros!
Tal como la esperanza pertenece a la juventud.

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