En el Silencio de la oscuridad,
como cada dÃa,
pienso en la salida,
el escape que según mi criterio,
no llegará jamás,
este estado sombrÃo,
sacrifica mis sentimientos,
y no se detiene.
Sueños, no llegan a más que eso,
en donde mis anhelos,
no vuelven,
y mi mente lentamente profundiza,
en la casi demencia,
que de a poco me destruye...
La cordura se ha ido lejos,
al igual que mi voz,
la misma que hacia soñar a las mujeres,
en donde mi corazón hablaba,
todo ha terminado,
y al parecer,
próximamente,
mi existencia...
Este poema pertenece al Libro Poemas de Puño y Sangre II.


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