Se han cegado,
mis ojos,
has vuelto
lápiz,
que dibuja
mi alma,
eterna llama
cuando no estás…
Y del corazón llegas,
a los ojos,
de la única vida,
que se fundió
con mis labios,
que ilumina
en forma reiterada
mientras escribo.
Donde el silencio,
se oculta,
con un susurro,
en tus oÃdos,
que tú,
con tu amor,
haces que se repita,
hasta caer rendido,
y volver todas
las noches
hasta tus sueños,
que me llenan
de alegrÃa
cuándo
me siento débil,
cuándo no estás
a mi lado,
pero pasa el tiempo,
y voy mejorando,
de aquél amor,
que se apagó,
mientras dormÃa,
pero me despertaste
enseñándome
el amor,
verdadero…
Este poema pertenece al Libro PoesÃas Completas.


Publicar un comentario