Madre

 

Te amaré,
aunque sea la última vez,
que pueda entregártelo,
te recuerdo siempre,
aunque estés a mi lado,
aunque mis canas,
traten de alcanzarte,
ojalá fueses eterna,
como la Luna,
que cada noche,
me acompaña,
en todos los momentos,
cuándo mi Corazón triste,
olvidó tu ayuda,
cuándo reíamos juntos,
esta alegría,
que viene de la pena,
del Ocaso,
de una guerra…

¿Sabes?,
siempre te he amado,
y haría hasta lo insólito,
por verte sonreír,
y quitar de tu Alma,
cada arruga,
que sin saber,
también te entregué,
pero no es momento de lágrimas,
son momentos de felicidad,
en el cuál te Dignifico,
en cada letra,
en cada idea,
que trata de superarnos,
aun en el frío,
aun en la Soledad,
cuándo dicen,
que la unión hace la fuerza,
fuiste triunfadora,
en cada espacio mío,
en cada espacio de nuestra familia,
en dónde la espera de años,
nos ha bendecido,
con la persona correcta,
gracias,
por demostrarnos,
que la riqueza,
no trae consigo
la Felicidad y el Amor,
porque siendo pobre,
no dejaré de amarte,
en cada galaxia,
en el Cosmos,
en dónde cada Estrella,
la conocí por ti,
no te vayas nunca,
simplemente,
porque nos diste un Corazón,
porque nos diste el Amor,
que hoy se refleja,
junto con el Sol…

Este poema pertenece al Libro Poemas de Puño y Sangre.

Publicar un comentario

Post a Comment (0)

Artículo Anterior Artículo Siguiente